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QUIETUD EN MOVIMIENTO

Las operaciones del gobierno federal serán más extensas e importantes en tiempos de guerra y peligro; los de los gobiernos estatales, en tiempos de paz y seguridad.”
James Madison

Según el artículo 40 de nuestra Constitución Política, México es una república federal. Es decir, las 32 entidades federativas en su conjunto conforman el Estado federal mexicano. Pero, ¿qué es exactamente el federalismo?
La doctrina del federalismo fue concebida como una estrategia clave para distribuir el poder político y dotar a los entes federados de cierta autonomía del antes todopoderoso Estado central. En un país tan grande y complejo como el nuestro, resulta indispensable y práctico dotar de soberanía a cada una de las entidades federativas a fin de que atiendan las necesidades específicas de sus poblaciones al conocerlas de primera mano.
La realidad de un rarámuri en la sierra Tarahumara en Chihuahua es sumamente diferente a la de un universitario cosmopolita de Coyoacán en la Ciudad de México. Cada entidad federativa debe contar con las herramientas económicas y políticas suficientes para conocer y atender las necesidades particulares de sus poblaciones. En la realidad, esto no ha sucedido así.
Ante la corrupción, desidia e ineptitud de los gobiernos estatales, la madre federación ha tenido que intervenir una y otra vez en distintos rubros (siendo seguridad pública el más notorio). Esto de facto constituye una recentralización del poder en lo federal y reitera la irrelevancia de la política local. El nuevo gobierno federal al parecer seguirá optando por esta ruta centralizadora.
La población de México al iniciar la Revolución de 1910 era de 15 millones de habitantes, hoy es de 123.5 millones (INEGI). Es decir, el gobierno federal actual debe regir a casi 10 veces más personas que hace 100 años (en muchos casos, siguiendo algunas prácticas de hace un siglo). En algunas décadas, ciertas entidades tendrán la población de países pequeños. Por ejemplo, la zona metropolitana del Valle de México actualmente es de 22 millones.
Frente a este escenario, se debe redefinir el pacto social del Estado mexicano. La federación debe asegurar que las entidades cuenten con los mínimos necesarios para que puedan desempeñar sus labores debidamente, no usurparlas. Solamente con un gobierno estatal fuerte en realidad podremos, ahora sí, comenzar a discutir y plantear soluciones adecuadas a nuestros problemas más cercanos.
Un funcionario a miles de kilómetros de nuestro estado tendrá serias dificultades para resolver temas locales prioritarios por razones logísticas y técnicas. No conoce el terreno ni la gente apropiada para atenderlo. La gente local sí. Hay que dotarles de más herramientas para que tengan la capacidad para atender sus problemas, no esperar a que sean resueltos por otro.
Grandes temas como sobrepoblación, salubridad y seguridad pública (tan solo he mencionado aquellos con la letra S) deberán ser abordados por gobiernos locales. En Estados Unidos, son precisamente los gobiernos estatales y municipales los que están librando la lucha ante el fenómeno del cambio climático tras la decisión el gobierno de Trump de salir del Acuerdo de París. La política del futuro es la política local.

*El autor es abogado egresado de la Universidad Panamericana

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