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Revela pista reporte de robo del vehículo
Planean crimen durante 3 meses

Redacción/FRONTERA
TIJUANA, B.C.()

El Jefe de Homicidios de la Procuraduría de Justicia afirma que no existe ningún registro del arma usada en el atentado, por lo que han solicitado apoyo al FBI

El crimen del coeditor del semanario Zeta, Francisco Ortiz Franco, se presume fue planeado desde hace tres meses, fecha en que se robaron la unidad utilizada en los hechos, declaró el director de la Unidad de Homicidios de la Procuraduría de Justicia, Francisco Castro Trenti.

“El homicidio fue resultado de una planeación muy meticulosa, donde incluso existe la presunción de que el vehículo fue robado hace tres meses para este hecho”, precisó el funcionario a la agencia de noticias Reforma.

Sin embargo, aclaró, falta recabar testimonios que confirmen la teoría oficial al 100%.

Sostuvo que el atentado fue perpetrado por profesionales: No existen registros en Baja California del arma utilizada; el homicida usó un vehículo robado especialmente para el hecho y llevó cubierto el rostro para evitar un retrato hablado.

Además, dijeron, el asesino sabía que Ortiz no traía escolta en ese momento, o al menos aprovechó esa circunstancia para liquidarlo.

Castro, también director de Servicios Periciales en el Estado, reveló que la Procuraduría estatal envió a sus homólogas mexicanas y al FBI en San Diego imágenes de los casquillos de las balas usadas en el asesinato, con el objetivo de ubicar el arma utilizada, una pistola calibre .380, pues no hay rastros de ella en la entidad.

Se pidió a la delegación del FBI en San Diego que distribuyera el material al resto de sus oficinas en Estados Unidos.

De acuerdo a las primeras investigaciones de Servicios Periciales, al asesino de Ortiz le bastaron tres segundos para dar cuatro tiros a su víctima, a una distancia de 12 a 15 centímetros del cuerpo.

Lo balearon a quemarropa, cuando estaba con sus dos hijos menores, en el interior de su vehículo, con un tiro en el pecho, dos en la parte izquierda de la cabeza y uno en el cuello, todos letales.

Los hijos del occiso, de 8 y 10 años, relataron a los investigadores que su padre se subió al carro y les dijo que debían salir, porque atrás venía un vehículo que ocuparía el lugar para estacionarse. Pero ya no pudieron hacerlo.


Nota Publicada: 24/6/2004 10:1 am