| Si Funciona Entorno
Violencia en las escuelas
Marco Antonio Carrillo Maza
La inseguridad pública ha existido siempre. DifÃcilmente el estado ideal donde prevalece el bien sobre el mal lo podremos observar en la vida. Sin embargo, como aspiración es una constante. Lo preocupante en nuestros dÃas es el aumento de la violencia, que agrava la inseguridad. Especialmente, la de los jóvenes. Hemos insistido en varias columnas que las tres esferas donde se deben implementar medidas preventivas son en la familia, escuela y comunidad. En muchas ocasiones escucho a padres de familia comentarme que sus hijos son acosados por los más bravucones o que pertenecen a cierto club social o equipo deportivo. El no pertenecer te coloca en estado de vulnerabilidad frente a los “otrosâ€. A esos padres los invito a que denuncien ante las autoridades escolares, para frenar esa situación y corregir a tiempo. El problema de la violencia escolar va en aumento y no es privativo del sistema público. Conforme a un estudio de Unicef, el maltrato en las escuelas afecta al 17% de los alumnos. Los acosadores, suponen, además un peligro para la sociedad, ya que seis de cada diez menores que acosan en la escuela cometen algún delito antes de cumplir los 24 años. Desafortunadamente, estos comportamientos los vemos como “normalesâ€. De hecho muchas veces los fomentamos por presumir que tenemos un hijo “madreadorâ€, o por el contrario, las ignoramos completamente por no importarnos o simplemente por la doble cara de los hijos (de una forma son en los hogares; y de otra en la escuela y en la comunidad). Conforme a las cifras, las vÃctimas de exclusión social y agresión verbal consideran que: ? 38% los insultan ? 37% les ponen apodos ? 35% hablan mal de su persona ? 15% los ignoran y... ? 11% no los dejan participar Las vÃctimas de agresiones fÃsicas y acoso sexual consideran que: ? 22% les esconden las cosas ? 10% los amenazan ? 5% les pegan y... ? 2% los acosan sexualmente El fenómeno del acoso escolar o “bullying†comienza desde los primeros años de Primaria (6 y 7 años), pero alcanza su punto máximo a los 14. Los niños tienden a maltratar más, pero las niñas también lo hacen. Ellas utilizan más la agresión relacional, mientras ellos la fÃsica. Entre 9% y 14% de los padres han sufrido en alguna ocasión episodios de agresión fÃsica por parte de sus hijos adolescentes. Esas conductas son más recurrentes entre los 10 y 18 años y las madres son las principales vÃctimas. Estudios sobre abusadores sexuales adultos muestran que cerca de la mitad de ellos perpetraron su primera agresión sexual cuando eran adolescentes. La prevalencia del maltrato infantil en los hogares favorece que los niños también desarrollen estos comportamientos. Para enfrentar el problema, los expertos recomiendan ampliar los horarios escolares, ofreciendo actividades culturales y deportivas; ofertar en la comunidad actividades que favorezca la vida saludable; fomentar una educación que desapruebe clara y explÃcitamente la violencia de cualquier tipo; integrar a los padres de familia en la vida estudiantil para detectar situaciones de riesgo. Como en todo, la prevención inicia en casa. Cuando los jóvenes tienen una buena comunicación con sus padres y además se sienten controlados por ellos, la posibilidad de que desarrollen conductas violentas es menor. Esto no quiere decir que el castigo violento sea bueno; por el contrario, favorece estos comportamientos. Pero hay que saber establecer lÃmites y responsabilizarnos del gran compromiso que significa ser padres, como en el caso de las escuelas el ser maestro.
El autor es académico de Cetys Universidad. Correo: carrillomaza@hotmail.com
|