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Publicada: 30/07/2010    Por: Tania de la Cruz   tdelacruz@frontera.info  
Expediente: El Multihomicidio
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TIJUANA, Baja California(PH)En marzo del año pasado el multihomicidio de una familia consternó a la población de Camalú al Sur de Ensenada y a unos cuantos kilómetros del poblado Vicente Guerrero.

Antonia Montes Mercado acudió la mañana del martes 31 de marzo de 2009 a la casa de la familia Maya Cruz, con quien tenía una cercana amistad, sobre todo con la madre de familia, Roberta Cruz Mendoza, a quien conocía desde hacía algunos años.

Se le hizo extraño que al tocar la puerta del hogar de una sola habitación nadie contestara, al menos alguien debería estar en casa sobre todo porque Roberta no trabajaba fuera de casa y se dedicaba al cuidado de su pequeña hija Yasmín, quien solía jugar en el patio que bordeaba la casa.

Fueron precisamente las huellas de arrastre y de sangre en el patio de tierra que perfectamente se delineaban desde la casa hasta la letrina que alertaron a Montes Mercado y le hicieron salir corriendo en busca de la intervención policiaca.

De acuerdo a la tarjeta informativa, fue el personal de la Subprocuraduría de la Zona Ensenada quien se encontró con la indescriptible escena.

La casa de material ubicada en el ejido Capricornio parecía cerrada con llave, sin embargo, las manchas de sangre en el lugar evidenciaban que algo terrible había pasado.

Siguiendo el rastro hemático y las huellas sobre la tierra del predio, llegaron hasta la letrina tapada con cartones y maderas, en un intento absurdo del responsable de ocultar que en la fosa, a varios metros de profundidad, los cadáveres de dos adultos y una menor yacían, uno sobre otro entre la materia séptica.

Para sacar los cuerpos inertes de la familia fue necesario utilizar un trascabo y la colaboración del personal de bomberos, quienes además localizaron un tronco grande manchado con sangre.

Las autoridades comenzaron las diligencias de la investigación, no tenían pistas, ni testigos, por lo que la declaración de quienes los vieron con vida por última vez fue crucial para resolver el caso.

Eran una familia tranquila

Camalú es un poblado de apenas unos 6 mil habitantes, la mayoría son jornaleros, llegados apenas hace una década o dos, cuando cobró auge la demanda de mano de obra para cosechar los productos agrícolas del Valle de San Quintín.

Fue así como mucha gente, en su mayoría de Oaxaca y Guerrero, llegaron huyendo de la miseria y las pocas oportunidades laborales de sus lugares de origen.

Hasta esa mañana de marzo, la vida en Camalú parecía apacible y tranquila, aunque algunos habitantes comenzaban a quejarse de los robos simples y una que otra riña que no pasaba a mayores.

Fue precisamente en este poblado que Juan Maya Altamirano, originario de Andrés Niño, Oaxaca, encontró el lugar perfecto para vivir, aunque modestamente, señaló a su hermano menor, Miguel, que desde que llegó a ese lugar nadie se metía con él y el hacía lo propio para no meterse en problemas.

De oficio jornalero, trabajaba duro para sacar adelante a la familia que formó con Roberta Cruz, originaria también Oaxaca y a quien conoció en Camalú, y aunque ella ya tenía tres hijos del matrimonio anterior, Juan trató a los hijos como propios, incluso, la madre de Juan, adoptó a los pequeños y se los llevó a vivir a Oaxaca, ya que ellos la consideraban su abuela.

Desde hacía seis años la pareja vivía en el predio del ejido Capricornio, propiedad de la madre de Juan a quien se la dejó cuando regresó a vivir a Oaxaca.

El amplio terreno destacaba por no tener vecinos a la redonda, sólo alguna que otra casa en el desolado paraje.

Hacía poco más de cinco años que Juan y Roberta habían tenido una niña, Yasmín, a la que cuidaban y procuraban cubrir sus necesidades.

De acuerdo a vecinos y los propios familiares de la pareja, Juan era trabajador y por lo general iba de su casa al trabajo y de regreso, acompañaba a su mujer al mandado y de vez en cuando gustaba de “echarse unas cervezas” él solo en el frente de su casa.

No tenía enemigos y hasta donde se sabe nunca había tenido problemas con la ley.

De Roberta, la gente tenía el concepto de “mujer de casa”, no se le conocía algún pretendiente o alguien que quisiera hacerle daño a ella o a su familia, incluso, su anterior pareja, con quien tuvo tres hijos, tras la separación, se fue a vivir a Tijuana y nunca regresó ni para ayudarlos, ni para molestarlos, afirma su hermano, Félix, quien a pesar de visitarla poco, asegura que cuando le avisaron que su hermana y su familia habían sido asesinadas, no sabía quién podría haber cometido esa atrocidad.

El crimen

El sábado 28 de marzo de 2009, Juan descansaba afuera de su casa y tomaba unas cervezas, cuando cerca de las 18:00 horas un conocido de la familia lo abordó y pidió pasar al baño, cosa que Juan aceptó en incluso lo invitó a tomar con él una vez que regresara del mandado y aprovechar para comprar más cervezas.

Una hora más tarde, Juan y el conocido se pusieron a tomar la docena de cervezas y a platicar.

De acuerdo a los vecinos, tenían la música en alto, pero como no estaban haciendo nada fuera de lo normal no les llamó la atención.

Nada en esa noche llamó la atención de los pocos habitantes de esa parte del ejido, no escucharon ruidos fuera de lo normal, ni gritos.

Al terminarse las cervezas, Juan y su conocido decidieron ir a comprar más y continuar escuchando narcocorridos, los cuales le gustaban mucho a Juan y así lo hacía saber.

La familiaridad con la que se trataban el homicida y su víctima era tal que incluso tendían a bromear pesado y decirse groserías a la menor provocación, sin embargo, esa noche será por el influjo del alcohol, que la broma proferida por el visitante de la familia Maya Cruz disgustó sobremanera al padre de familia y comenzaron a reñir; en el calor de la discusión, Juan tomó un cuchillo y lo arrojó contra su conocido, quien pudo esquivar el golpe y aprovechando el descuido de Juan, tomó un gran tronco recargado en la puerta y sin pensarlo dos veces, golpeó la cabeza a su víctima.

Una sola vez intentó levantarse Juan, pero enseguida fue castigado dos veces más en la cabeza, provocándole una muerte casi instantánea.

Fractura en región occipital izquierda y fractura del maxilar izquierda, oficialmente fueron las causas que le provocaron la muerte al jornalero que hacía unos minutos cantaba y bromeaba con su asesino.

El victimario tomó el cuchillo y se agazapó contra la pared exterior ya que escuchó ruido proveniente de la casa de Juan, era Roberta que se disponía a salir para ver lo que estaba pasando.

Al ver a su esposo tendido en el suelo, sobre un gran charco de sangre, Roberta quiso pedir auxilio, pero el asesino fue más rápido que ella y alcanzó a ahogar su grito tapándole la boca y tomándola por la espalda la llevó a la fuerza al interior de la casa.

Dos puñaladas mortales en el cuello de la mujer, calmaron sus deseos por zafarse, sin embargo, el asesino no contaba con que la pequeña hija de la pareja se levantaría y entre la oscuridad de la habitación lo confundiría con su padre.

-Papá, ¿qué estás haciendo? -llamó la niña de 5 años de edad.

-Nada, tu mamá está enferma, duérmete.

La pequeña Yasmín obedeció, sin saber que el turno de su muerte había llegado también.

Una vez que el homicida se percató de que, tanto Roberta como Juan estaban muertos, tomó una almohada, se dirigió hacia la cama donde al parecer estaba dormida Yasmín y la asfixió.

En la desesperación por deshacerse de los cuerpos, cargó a Juan y a rastras lo llevó hasta la letrina, apartada de la casa familiar por unos 22 metros de distancia.

Lo mismo hizo con Roberta, la pequeña, el tronco y más tarde las llaves de la casa, con las que cerró la puerta no sin antes descolgar la ropa recién lavada del tendedero, limpiar la sangre del piso y bloquear la corriente eléctrica del hogar, en un intento por que los demás pensaran que Juan y su familia se habían ido de la ciudad y así atrasar el descubrimiento.

La estrategia funcionó, pero no por mucho tiempo.

Tres días después una amiga de la familia alertaría a la Policía de las huellas y Camalú, de ser una tranquila ciudad, llamó la atención por el sangriento descubrimiento.

Mañana FRONTERA continuará con la investigación realizada por la PGJE para la resolución de este caso.
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3 COMENTARIO(S)


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1   1   
1-Ago-10 I 21:30
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newchapa
12345
Posts: 1864
Aterrradora  esta  esta  historia.
30-Jul-10 I 17:59
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rdantes
12345
Posts: 48
El Alcohol mata amas gente cada año que cualquier otra droga. Algunas personas muertas por el alcohol nunca lo probaron como la pequeña de 5 años. Siempre que puedas quitarle las llaves del carro a un borracho hazlo por que en realidad estas salvando muchas vidas. Y para esos estupidos bestias que se enorgullecen de manear borrachos y que no pasa nada pues. ya saben lo que se les desea.



30-Jul-10 I 11:40
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leonidas
12345
Posts: 4575
Brutal crimen que nunca se esclarecio del todo, mucho menos se castigo al verdadero responsable.
 
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