

El arzobispo de la Diócesis de Tijuana, Rafael Romo Muñoz, anunció que el Padre Ray, (primero de Izq. a Der.) se queda en la parroquia del Santísimo Sacramento, en Rosarito. (Foto:Carmen Gutiérrez).
ROSARITO, Baja California(PH)
Después de varios días de protestas y manifestaciones ante la salida del párroco Raymundo Figueroa, el arzobispo de Tijuana, Rafael Romo Muñoz, anunció que siempre no se va el sacerdote desobediente de Rosarito.
La molestia era visible en su rostro cuando en el altar de la iglesia del Santísimo Sacramento, el Arzobispo reprochó a los feligreses las manifestaciones orquestadas para que el “padre Ray” no cumpliera con la disposición de la jerarquía eclesiástica.
Dijo claramente que uno de los principales mandamientos es la obediencia y que los cambios de párrocos era una práctica común.
“Si a mí me cambiaran a otro lugar, tendría que aceptarlo aunque algunos se pusieran tristes, a lo mejor ustedes se alegrarían de que me fuera”, dijo en tono irónico Romo Muñoz.
Sin embargo, las celebraciones de los más de mil creyentes que se reunieron en la iglesia para darle la bienvenida al sacerdote, no se hicieron esperar y con cartulinas rayadas con leyendas de agradecimiento, globos blancos y amarillos, aplausos y lágrimas, festejaron el regreso del párroco.
Romo Muñoz dejó en claro que no fue una decisión fácil de tomar, pero debido a la serie de trabajos que el sacerdote realiza con la comunidad en éstos momentos, se optó por mantenerlo en esta parroquia.