'Cada que como no me puedo controlar'

'Cada que como no me puedo controlar'

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'Cada que como no me puedo controlar'

'Cada que como no me puedo controlar'
Desde hace tiempo 'Olivia' se percató que ingiere alimentos de forma compulsiva.
Por: |
TIJUANA, Baja California(GH)
HISTORIA DEL PADECIMIENTO

“Olivia” es una mujer de 23 años de edad, soltera, residente de Tecate, empleada de una oficina como asistente de ejecutivo.

Fue enviada al servicio de consulta externa del Hospital de Salud Mental de Tijuana, referida por su sicólogo, con el cual tenía ya diez meses en tratamiento, ya que “Olivia” presentaba ansiedad y para calmarla comía de forma impulsiva. A pesar del tratamiento con sicoterapia, no había podido controlar su ansiedad.

“Olivia” comentó al médico siquiatra que desde muy niña había tenido sobrepeso, hecho que le generaba incomodidad, “siempre he sido la gordita del salón, o en mi casa en comparación a mis hermanas, siempre estuve más llenita”. Relató que eso le causó baja autoestima. “Siempre he sido como muy dulcera, los panes y el chocolate me encantan, pero desde que tengo memoria mi mamá me traía cortita con el peso, de niña me contaba la comida y me daba menos que a mis hermanas, mi mamá me decía que a las niñas gorditas nadie las acepta y que por eso me daba menos postre que a mis hermanas, yo no recuerdo que me molestara lo del peso en ese entonces, más bien era lo que me decía mi mamá y que me comparaba con mis hermanas. Por eso es que como no me importaba tanto lo del peso, en la noche bajaba a escondidas y me llevaba galletas a mi cuarto, así nadie me regañaba.

“Ya de adolescente me llevaron con nutriólogos para bajar de peso, pero la verdad nada me servía, porque me ganaba la ansiedad y volvía a comer de más; hace como un año me propuse bajar, hice dieta en serio, y me puse a hacer ejercicio, y sí logré bajar un poco, pero desde que entré a mi nuevo trabajo hace ocho meses me empecé a estresar y como que la forma que controlo mi estrés es comiendo”.

“Me asusté porque estos últimos meses ha sido lo peor, me pongo ansiosa y solo pienso en comer, voy a la tiendita o a la máquina de la empresa, compro galletas y pastelitos y me los termino tan rápido como si se fuera a acabar el mundo, los devoro, luego me siento mal de haberlo hecho y dejo de comer todo el día”.

El sicólogo que la ha evaluado le comentó que era necesario controlar su ansiedad y que quizá habría necesidad de un tratamiento integral con medicamentos, por esa razón la envió al hospital, además de seguir en terapia individual.

Análisis 
del caso

El médico siquiatra que le atendió, después de realizar el llenado de su historial médico y de hacer una evaluación completa física y mental, le comentó que su diagnóstico es trastorno por atracón, así como ansiedad generalizada. Le inició manejo con medicamentos, además de insistirle en no interrumpir su terapia individual.

“Olivia” después de tres meses de tratamiento ha logrado tener mejor control sobre su ingesta de alimentos así como de los síntomas de ansiedad.
El trastorno por atracón aparece en tres de cada diez personas que están en programas para perder peso y en un 2 a 5% en la población general. Es más común en mujeres jóvenes con sobrepeso. Se ha observado que quien lo padece puede presentar una obesidad importante, fluctuaciones en el peso, grandes dificultades para perder peso y mantener el peso perdido. La ingesta de comida es mayor en la alimentación diaria y en los atracones, fundamentalmente de grasa, dulces y comida rápida.

Las personas que tienen este trastorno realizan una ingesta de alimentos de forma rápida e impulsiva en grandes cantidades, pueden comer más rápido de lo normal, haciéndolo hasta que se sienten muy llenos, comer mucho aun sin sentir hambre; comer solos por la vergüenza de que los demás vean cómo comen; y suelen sentirse culpables después del atracón. Para tener un cuadro completo, los atracones deben ocurrir al menos una vez a la semana durante tres meses continuos, y vivirse con estrés e insatisfacción con sí mismo.

Algunas características de los pacientes con trastorno por atracón son un mayor deterioro en el trabajo y funcionamiento social, exceso de preocupación por el cuerpo y/o la figura y el peso, una importante cantidad de tiempo de la vida adulta haciendo dieta, historia de depresión, ansiedad, abuso de alcohol y/o drogas, historia de obesidad severa, inicio precoz del sobrepeso e inicio temprano para hacer dietas.

Los expertos en el trastorno refieren a la restricción dietética como potenciador de los atracones, es decir, entre menores cantidades se ingiera y mayores serán los periodos de ayuno, mayor número de atracones se pueden presentar. Otros autores describen a estos pacientes como impulsivos con poca capacidad para controlarse siendo en este caso los atracones un síntoma de un falta de control de impulsos; también se ha encontrado antecedentes de repetida exposición a comentarios negativos sobre su figura/peso y comida, personalidad perfeccionista y una autovaloración negativa.

El tratamiento consiste en utilizar algunos medicamentos para manejo de ansiedad y/o depresión, junto a la terapia individual, siendo la que se conoce como “cognitivo-conductual” la que más beneficio ha tenido según los estudios, con beneficio también en terapia de grupo.

En el Hospital de Salud Mental contamos con un equipo de médicos especialistas en siquiatría y sicólogos clínicos para el diagnóstico y tratamiento del trastorno por atracón.

Estos casos están basados en historias reales, pero los nombres y datos personales han sido modificados, la intención es apoyar a aquellas personas que se identifiquen con ellos.

“Esta publicación se encuentra registrada con el nombre Expediente Psiquiátrico: Casos Clínicos Psiquiátricos del Hospital de Salud Mental de Tijuana, bajo el número 04-2017022311275200”.

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