Revela liberación de Caro Quintero detención política

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Lunes, 12 de Agosto 2013 16:12

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Revela liberación de Caro Quintero detención política

"Eso demuestra que ese asunto era político, para tratar de justificar la intromisión de Estados Unidos en México. Estaban iniciando la intromisión de la DEA y por lo tanto inventaban", declaró Valdez Ramos. Foto: Sergio Ortiz.
“Eso demuestra que ese asunto era político, para tratar de justificar la intromisión de Estados Unidos en México. Estaban iniciando la intromisión de la DEA y por lo tanto inventaban”, declaró Valdez Ramos. Foto: Sergio Ortiz.
Publicada:      Por:   ealvarez@lacronica.com  
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MEXICALI, Baja California(PH) Yo no maté a Camarena, les dijo el número uno, Rafael Caro Quintero...”, así empieza su corrido y parece que la historia le dio la razón; está absuelto por ese crimen y por narcotráfico... aunque purgó ya 28 años de cárcel.

Sin embargo, la liberación de “Don Rafa” revela la presión que ejercía Estados Unidos sobre México y cómo se trató de ocultar la intromisión de agentes federales estadounidenses en suelo mexicano, por lo que se tornó una detención política, detalló el abogado Humberto Valdez Ramos.

“Es una cosa muy curiosa el asunto de Camarena, por una sencilla razón, hay como 500 detenidos en Estados Unidos, procesados, no puede ser posible, es absurdo.

“Eso demuestra que ese asunto era político, para tratar de justificar la intromisión de Estados Unidos en México. Estaban iniciando la intromisión de la DEA y por lo tanto inventaban”, declaró Valdez Ramos.

El doctor en Derecho Internacional, por la Universidad de Sevilla, España, formó parte de la defensa del ícono del narcotráfico, también identificado como “R-1” o “Don Rafa”, luego de ser capturado en San José, Costa Rica, el 4 de abril de 1985.

Todavía como estudiante, Valdez Ramos se integró al grupo litigante a raíz de que un amigo suyo involucrado en el caso, y aún detenido en el Reclusorio Norte, Francisco Javier Tejeda Jaramillo, le pidió apoyo.

Una muestra de su dicho fue la detención el 2 de abril de 1990, y posterior liberación en Texas el 14 de diciembre de 1992, del doctor Humberto Álvarez Machain, quien fue acusado por la DEA de participar en el secuestro y homicidio del “Kiki” Camarena.

De alargar la vida del agente para que, mediante tortura, revelara datos al cártel de Jalisco, encabezado por Caro Quintero, Ernesto Fonseca, “Don Neto”, y el ya preso en ese momento, Miguel Ángel Félix Gallardo, “El Jefe de Jefes”.

La traición de Camarena

El asunto era importante, el histórico decomiso de casi mil toneladas de mariguana en el rancho El Búfalo, ubicado al Sur de Chihuahua, cerca del denominado Triángulo Dorado del narcotráfico, donde confluyen por la sierra de ese Estado, Sinaloa y Durango.

El operativo de la DEA y el Ejército Mexicano se registró en noviembre de 1984; fueron detenidos miles de campesinos y para ellos, los cabecillas del Cártel de Jalisco, el único responsable era su amigo “Kiki” Camarena... se dieron cuenta que era un policía infiltrado.

El gobierno de México acusó que en este caso, de Álvarez Machain, se violó el Derecho Internacional y se trasgredió el tratado de extradición bilateral, lo que provocó también momentos de tensión entre ambos países, consignó un artículo de Red Política, del periódico El Universal.

Álvarez Machain demandó y ganó el reclamo al Gobierno estadounidense.

La clave de la escandalosa reciente liberación de Caro Quintero es jurídico- penal, pues se juzgó en el fuero Común y no en el Federal, al no sustentar el Ministerio Público los argumentos debidos, sentenció.

Cierran 22 garitas

“La presión que ejerció Estados Unidos para capturarlo fue desproporcional; cerraron 22 garitas a lo largo de la frontera, puso en jaque la soberanía nacional un hombre que no sabía leer ni escribir, es increíble que por él estuvieron a punto de pelearse diplomáticamente dos países”, recordó Valdez Ramos.

Enrique Camarena no contaba con personalidad jurídica válida, sentenció, y sustentable para realizar actividades investigadoras en territorio mexicano, por eso no se sustentó la ejecución del caso en el ámbito Federal.

Explicó que Caro Quintero purgó hasta triple sentencia por los delitos que al final le comprobaron, siembra, acopio, trasiego y todo lo relacionado con el narcotráfico, delitos contra la salud.

Que de acuerdo a las leyes de la época en que fue capturado, la pena máxima oscilaba entre los 10 y 15 años, pero las razones para que no obtuviera su libertad antes, fueron otras.

Irregularidades de la PGR

“Que me disculpe Sergio García Ramírez, pero es uno de los peores procuradores que ha habido en la República porque en su administración proliferó la corrupción y la tortura”, replicó Humberto Valdez al referirse al ex Procurador General de la República en aquel tiempo, sexenio de Miguel de la Madrid, ya fallecido.

Junto con otros abogados de esa defensa, fue también detenido y acosado por las autoridades mexicanas en noviembre de 1985, para inhibir la defensa de Caro Quintero.

Apuntó que batallaban mucho para poder avanzar, ya que en cualquier promoción legal que intentaban eran bloqueados por el Gobierno.

“En el Juzgado Primero de Distrito, el Juez se llamaba Pedro Elías Soto Lara, Mayte la secretaria escribiente, y el licenciado Lobato, secretario de acuerdos.

“No avanzábamos, éramos acosados, a tal grado que fuimos detenidos, dejados en las instalaciones de la PGR; acosados, perseguidos, nos detuvieron de una forma arbitraria, trataron de fincarnos ilícitos que nunca cometimos”, subrayó Valdez Ramos.

Era una época de corrupción tremenda en dicha corporación, subrayó, la tortura era su sello; y obviamente Caro Quintero fue constancia, por lo menos cinco veces lo sacaron de noche de la cárcel para golpearlo.

Rechazó fugarse

“Rafael tenía esperanzas de mostrar su inocencia; a tal grado que en una ocasión a alguien se le ocurrió hacer un túnel y le dijo: ‘Señor, el túnel está abajo ya, vámonos’.

“No”, dijo, “porque mi abogado, Pancho Alatorre, dice que en dos meses voy a salir libre, ¿para qué me peló?’ Eso fue ya en el 86 o 87.

“Todavía estaba en el Reclusorio Norte, hicieron un súper túnel, lo recuerdo, por ahí debe haber fotografías”, recordó Valdez Ramos.

El “Número Uno” no tenía mentalidad de asesino, su mentalidad era de agricultor, como ganadero, subrayó el abogado, como hombre de rancho.

Es originario de La Noria, en Badiraguato, un pueblo enclavado en la sierra, al Sur de Sinaloa, rumbo al Triángulo de Oro.

Abundó en que su ex cliente, ahora un hombre libre que ya cumplió su deuda con la sociedad, vivió en pobreza extrema, al grado de que no sabía leer ni escribir, usaba huaraches, era hombre sencillo.

“Pero muy inteligente, extremadamente precavido; muy dicharachero, vacilador, amable y sobre todo muy respetuoso; pero a la vez era un tipo indomable.

“Era un león enjaulado, nunca se doblegó ante los apercibimientos en un Juzgado, lo querían regañar y les contestaba.

“Nunca lo doblegó ni siquiera Tavira, el primer director del Reclusorio Federal, del Altiplano, La Palma, Almoloya”, aseveró Valdez Ramos.

Razones de la libertad

Desde el punto de vista jurídico del abogado Humberto Valdez, la absolución de Rafael Caro Quintero es debido a que el Gobierno por fin dio pauta a que el Estado de Derecho y la impartición de justicia fueran más justos.

“¿A qué me refiero? Viene a coalición el caso Florence Cassez, donde no se profundizó si era culpable o no, sino en el debido proceso legal que fue violentado.

“En el caso de Caro Quintero pasó eso, hubo irregularidades que en su momento era imposible comprobar, por el Estado de Derecho como estaba y la presión política de Estados Unidos, que era increíble”, expuso Valdez Ramos.

La razón por la que ambos gobiernos no fueron al fondo del asunto, para comprobar quiénes eran los verdaderos responsables materiales de la muerte de Enrique Camarena, fustigó, era el justificar la intromisión norteamericana en el territorio mexicano.

Subrayó que los agentes de la DEA empezaron a extralimitarse y a tener inmunidad, hasta cierto punto diplomática, a sentirse todo poderos en un País que no era el suyo.

“Se aplica, por fin, el debido proceso legal, no hay de otra; lo que hicieron los magistrados fue actuar conforme a Derecho, valientemente, la defensa presentó recursos, amparos, de una forma brillante y excelente

“Los jueces, los magistrados que resolvieron este asunto, simple y sencillamente se fueron al criterio optado en el caso Cassez, que es el debido proceso legal, no hay vuelta de hoja, Rafael Caro Quintero fue un chivo expiatorio”, sentenció Valdez Ramos.

Ordenó secuestro, reconoce

Rafael Caro Quintero sabía cuáles eran sus culpas, por eso defendía sus derechos y nunca se adjudicó responsabilidades que no consideraba tener.

Sí estuvo involucrado en la privación de la libertad de Enrique Camarena, sí participó en el tortuoso interrogatorio del agente de la DEA.

Pero no ordenó matarlo, ni a él ni a otros dos estudiantes estadounidenses, Alberto Radelat y John Walker, que en aquel tiempo fueron asesinados por la mafia jalisciense, erróneamente al creer que eran gente de la DEA.

“Don Neto le dice que la cosa se pone muy caliente, que lo suelte, lo estaban interrogando, torturando para ver qué más sabía; pero nunca fue la intención de Rafael matarlo.

“Llévenselo ya, a chi... a su m..., tírenlo por allá, nunca dijo mátenlo; es en el camino cuando lo matan... lo mata gente de don Neto y Rafael, ‘El Chango’ y no recuerdo el otro apodo, está en el expediente”, replicó Valdez Ramos.

Va más allá, los verdaderos asesinos narraron cómo lo mataron, no fue Rafael Caro Quintero, ni por su orden.

El origen desorganizado de cárteles

A raíz de este parteaguas en la historia del narcotráfico en México, las capturas de Miguel Ángel Félix Gallardo, Caro Quintero y Don Neto, se finca el origen de los cárteles que les prosiguieron, aceptó el doctor en Derecho.

Aquella famosa reunión de 1985, convocada por el todavía invisible Juan José Esparragoza, “El Azul”, en Sinaloa, fue real la repartición del territorio entre los grupos delictivos.

Tijuana para los Arellano Félix y su padrino Jesús “Chuy” Labra Avilés con la historia que ya se conoce; Sinaloa para Joaquín “El Chapo Guzmán” y “El Güero” Palma; El Golfo para Juan García Ábrego y Ciudad Juárez para Amado Carrillo Fuentes, “El Señor de los Cielos”.

“La ambición, el poder, fue lo que descompuso esto; pero el Gobierno propio de esa época fomentó la creación de esos cárteles: La corrupción; cuando menos se dio cuenta de la magnitud del problema, miró que había creado un monstruo de mil cabezas.

“La época de los Arellano, del Cochiloco, del Güero Palma. Mucha gente que empieza a tratar de llevar la política o la forma de Rafael Caro Quintero, no pudieron hacerlo; él tenía don de líder natural, lo seguía la gente, si hubiera sido político, hubiera sido Presidente de la República”, aseveró Valdez Ramos.

El “Número Uno” no tenía mentalidad de asesino, su mentalidad era de agricultor, como ganadero, subrayó el abogado, como hombre de rancho. Es originario de La Noria, en Badiraguato, un pueblo enclavado en la sierra, al Sur de Sinaloa, rumbo al Triángulo de Oro.

Abundó en que su ex cliente, ahora un hombre libre que ya cumplió su deuda con la sociedad, vivió en pobreza extrema, al grado de que no sabía leer ni escribir, usaba huaraches, era hombre sencillo.

“Pero muy inteligente, extremadamente precavido; muy dicharachero, vacilador, amable y sobre todo muy respetuoso; pero a la vez era un tipo indomable.

“Era un león enjaulado, nunca se doblegó ante los apercibimientos en un Juzgado, lo querían regañar y les contestaba.

“Nunca lo doblegó ni siquiera Tavira, el primer director del Reclusorio Federal, del Altiplano, La Palma, Almoloya”, aseveró Valdez Ramos.

Razones de la libertad

Desde el punto de vista jurídico del abogado Humberto Valdez, la absolución de Rafael Caro Quintero es debido a que el Gobierno por fin dio pauta a que el Estado de Derecho y la impartición de justicia fueran más justos.

“¿A qué me refiero? Viene a coalición el caso Florence Cassez, donde no se profundizó si era culpable o no, sino en el debido proceso legal que fue violentado.

“En el caso de Caro Quintero pasó eso, hubo irregularidades que en su momento era imposible comprobar, por el Estado de Derecho como estaba y la presión política de Estados Unidos, que era increíble”, expuso Valdez Ramos.

La razón por la que ambos gobiernos no fueron al fondo del asunto, para comprobar quiénes eran los verdaderos responsables materiales de la muerte de Enrique Camarena, fustigó, era el justificar la intromisión norteamericana en el territorio mexicano.

Subrayó que los agentes de la DEA empezaron a extralimitarse y a tener inmunidad, hasta cierto punto diplomática, a sentirse todo poderos en un País que no era el suyo.

“Se aplica, por fin, el debido proceso legal, no hay de otra; lo que hicieron los magistrados fue actuar conforme a Derecho, valientemente, la defensa presentó recursos, amparos, de una forma brillante y excelente

“Los jueces, los magistrados que resolvieron este asunto, simple y sencillamente se fueron al criterio optado en el caso Cassez, que es el debido proceso legal, no hay vuelta de hoja, Rafael Caro Quintero fue un chivo expiatorio”, sentenció Valdez Ramos.
   
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