Comparan el destape de Meade con el de Salinas

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Foto: Reforma
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(GH)
Aunque el 'destape' de Meade lo presumen como un cambio, la liturgia priista en 2017 no es muy distinta a la realizada para Salinas en 1987, señala Reforma.

En aquel año, las críticas de la Corriente Democrática del PRI contra la falta de transparencia del destape y el antidemocrático dedazo se hicieron presentes, revela José Comas en una columna para el diario El País en septiembre de 1987.

Antes esas acusaciones, el partido escenificó un destape, dice.

A mediados de agosto de 1987, el presidente del PRI en aquel momento, Jorge de la Vega, anunció que tras su gira por el País, se habían seleccionado a los seis mejores políticos, "merecedores de ser considerados para alcanzar la precandidatura del PRI a la Presidencia".

Los seis seleccionados fueron: El gobernador del Distrito Federal, Ramón Aguirre (52 años); el secretario de Gobernación, Manuel Bartlett (51 años); el de Energía y Minas, Alfredo del Mazo (43 años); el procurador general de la República, Sergio García Ramírez (49 años); el secretario de Educación Pública, Miguel González Avelar (50 años); y el de Programación y Presupuesto, Carlos Salinas (39 años).

“Los conocedores de la política coinciden en que, de los seis, sólo tres tienen posibilidades reales de "sacar la grande". Estos tres son los mismos que suenan desde hace meses: Bartlett, Del Mazo y Salinas. Los otros tres se consideran como una cortina de humo para enmascarar más el destape. Si el tapado no fuese uno de estos tres, la sorpresa sería histórica”, señala Comas en su columna.

El PRI designó seis precandidatos, que comparecieron en público ante la dirección del partido para exponer su programa.

Por primera vez había aspirantes, nombrados oficialmente, y no los clásicos tapados.

No hubo apertura del registro para los aspirantes y sólo se inscribió al final a Salinas, después del destape del domingo 4 de octubre.

"Ni siquiera minutos antes del destape, los priistas de a pie se atrevían a manifestar su preferencia por alguno de los seis. Esperaban la salida de humo blanco para corear el nombre del bueno. El intento de guardar las formas y dar la sensación de que la selección la hace el partido y no el presidente en ejercicio resultó como querer tapar el Sol con un dedo”, escribió José Comas.

"En el momento del destape, el domingo 4 de octubre, aparecieron de pronto pancartas en las que se había escrito apresuradamente el nombre de Salinas. Un fabricante había calculado que con siete espacios había hueco para incluir en camisetas y pancartas los nombres de cualquiera de los seis que saliese destapado. Sólo el apellido del secretario de Gobernación, Bartlett, tenía ocho letras, pero con un truco tipográfico se podía encajar en siete espacios", declaró el periodista.

“Con la designación del secretario de Programación y Presupuesto, Carlos Salinas de Gortari, de 39 años, como candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) para la presidencia de la República, el presidente, Miguel de la Madrid, se aseguró la continuidad de su política económica”, relata el columnista.

Antes del destape:

A Salinas lo llevó un coche oficial, de su secretaría, a la sede del PRI.

José Antonio Meade, salió de Palacio Nacional rumbo a la residencia oficial Los Pinos en un auto que él conducía.

Después del destape:

A Salinas lo cobijaron las cúpulas priistas, conformados por sindicatos afines al partido y militantes.

José Antonio Meade se reunió casi de inmediato con la Confederación Nacional de Organizaciones Populares (CNOP), la Confederación de Trabajadores de México (CTM), la Confederación Nacional Campesina y finalmente la dirigencia del tricolor, encabezada por Enrique Ochoa.



El destape de Meade

El ex secretario de Hacienda de México, José Antonio Meade, hizo este lunes pública su intención de ser el candidato a la presidencia del Partido Revolucionario Institucional, lo que lo convierte en el primer político que no está afiliado al partido en intentar una candidatura.

Meade renunció de su puesto en el gabinete horas antes y dijo que se postularía como candidato del PRI con la esperanza de lograr “un País donde las familias siempre tienen comida en la mesa”.

Los simpatizantes del partido político rápidamente apoyaron la candidatura de Meade, a pesar de no estar afiliado, en lo que pareció un anuncio cuidadosamente organizado para sofocar cualquier descontento interno sobre su candidatura antes de que los líderes del partido nombren formalmente su candidato para las elecciones presidenciales de México, convocadas para el 1 de julio.

“Queremos que sea nuestro candidato”, expresó Carlos Aceves, de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), un grupo sindical que promueve activamente al partido gobernante.

Meade pidió a los funcionarios del sindicato que “me acompañen en este anhelo de hacer de México una gran potencia que implique para los mexicanos comida, sustento, vivienda y mejores oportunidades de vida”.

El ex secretario obtuvo de forma casi inmediata el apoyo del sector agrícola en medio de tambores y cánticos de “¡Vamos a ganar!”.

Las abundantes muestras de apoyo llegaron a pesar de que el economista y graduado de Yale ha estado bastante alejado de los grupos de agricultores y trabajadores.

Los detractores dijeron que las muestras de apoyo cuidadosamente organizadas recordaron la época del “dedazo” -en la que el presidente saliente elegía al candidato para la presidencia del partido y que ha sido una tradición en el PRI por décadas.

“El regreso del dedazo en su máximo esplendor”, tuiteó Twitter Margarita Zavala, ex primera dama y aspirante a una candidatura independiente para la presidencia.

“El ritual del tapado nos retrasa 25 años en el tiempo. En pleno siglo 21 eso es una vergüenza”, escribió.
El presidente Enrique Peña Nieto no mencionó la candidatura de Meade en una ceremonia en la que José Antonio González, director de la petrolera nacional Pemex, fue juramentado como nuevo titular de la Secretaría de Hacienda.

El actual director financiero de Pemex, Carlos Treviño, ocupará el puesto de González en la petrolera.

Sin embargo, Peña Nieto sí le dijo a Meade que “le deseo el mayor de los éxitos en el proyecto que ha decidido emprender”.

Si Meade es seleccionado por el PRI antes del plazo del 18 de febrero, se convertiría en el primer candidato presidencial del partido que no está afiliado de manera formal.

La posible decisión del PRI de acoger a un político que no es miembro del partido podría deberse al declive del PRI en las encuestas ante la caída del peso y por las críticas del presidente estadounidense Donald Trump hacia México.

Meade, de 48 años, no está afiliado a ningún partido político, y en el pasado ha cruzado líneas como un tecnócrata apartidista.

Se ha desempeñado como secretario de Relaciones Exteriores y secretario de Desarrollo Social durante el gobierno de Peña Nieto.

También fue secretario de Energía bajo el mandato del ex presidente Felipe Calderón, del Partido Acción Nacional.

Por su parte, el secretario de Relaciones Exteriores Luis Videgaray elogió a Meade la semana pasada y señaló que “bajo el liderazgo de José Antonio Meade, hoy México tiene rumbo, tiene estabilidad y tiene claridad en las decisiones de la política económica”.

Meade ayudó a controlar los preocupantes déficits presupuestarios de México, pero también ha presidido una alta inflación que ronda el 6,4% anual y un endeble crecimiento económico, incluida una caída en el producto interno bruto del 0,2% durante el último trimestre.

Como ex secretario de Relaciones Exteriores, Meade sabría de primera mano cómo se lidia con el gobierno del presidente Trump, sobre todo en relación a las amenazas de Estados Unidos de salirse del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, el cual es de vital importancia para la economía mexicana.

Pero si México tiene que ceder terreno en cuestiones como una mayor producción estadounidense en la industria automotriz, el gobierno de Peña Nieto y Meade podrían verse perjudicados.

“Saldremos perjudicados independientemente del trato que se alcance y seremos perjudicados si no se llega a un acuerdo”, dijo Federico Estévez, un profesor de Ciencias Políticas del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM). “Ellos serán los culpables por esto, sea cual sea la forma que resulte”.

El PRI está tan desacreditado en las encuestas que recientemente cambió sus reglas internas, precisamente para permitir que un político no afiliado al partido pueda postularse para un cargo público.

En el pasado, ser un candidato significaba escalar posiciones en el partido y demostrar que contaba con el apoyo de sus distintas facciones, como los grupos de agricultores y sindicales.

Los miembros del partido todavía tendrán que presentar pruebas de su apoyo, pero de acuerdo con las nuevas reglas -aparentemente hechas a la medida de Meade-, los “simpatizantes” no tendrán que cumplir con esos estándares.

El PRI, que gobernó México durante siete décadas ininterrumpidas de 1929 a 2000 y regresó al poder en 2012, no registrará formalmente a sus candidatos hasta el 3 de diciembre y tampoco nombrará oficialmente a su nominado presidencial hasta el 18 de febrero.

Sin embargo, existe la posibilidad de que Meade no tenga competencia para obtener la candidatura.

También es probable que el apoyo para su candidatura entre la élite del partido pueda causar desacuerdos y deserciones entre los miembros que se sientan desdeñados.

“Pueden estar seguros que Meade no dirá nada que sea demasiado espectacular, solo será una mano firme en el timón”, explicó Estévez.

“Se avecina una tormenta; lo que quieres es un tecnócrata que te lleve a puerto seguro lo más rápido posible. Eso es todo lo que él está ofreciendo”.

“Es algo difícil de vender, ¿sabes?, porque él es el responsable de llevarnos a la tormenta, en lo que concierne a sus oponentes, y así es como lo usarán”, puntualizó.

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