La escuela canina Schutzhund gradúa a perros para integrarlos a la policía

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La escuela canina Schutzhund gradúa a perros para integrarlos a la policía

La escuela canina Schutzhund gradúa a perros para integrarlos a la policía
Foto: Tomada de la Red
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(El Universal)
Desde hace tres meses, Yankee es adiestrado diariamente y su jornada inicia desde las 7:30 de la mañana. Es un pastor belga malinois y en unos días estará listo para formar parte de una corporación policial en Colombia. Como él, hay otros 19 perros que son entrenados en la escuela canina Schutzhund, la mayoría para ser policías.

Después de 12 semanas de adiestramiento, la especialidad de Yankee es la localización de narcóticos, y en el campo de su escuela en Santa María Coyotepec, municipio ubicado a 10 kilómetros de la capital del estado, da muestra de su capacidad para hallar enervantes, como cocaína y marihuana.

El arduo entrenamiento que recibe este peludo alumno se debe a que está destinado a ser parte de una corporación policial en Colombia, explica Julio César Luna López, instructor canino y fundador de Schutzhund, una academia única en Oaxaca que adiestra a perros policías no sólo para el estado, sino también para otras entidades de México y países como Francia, Italia, Estados Unidos y Colombia.

Oriundo de Teotitlán de Flores Magón, desde 1985 Julio ha entrenado a más de mil 500 perros de diversas razas y también mestizos. Su motivación, narra, es el amor a esta especie y la satisfacción de mostrar a la sociedad su utilidad, pues considera que existe un desconocimiento para su cuidado.

“Nos hace falta mucha cultura, no respetamos a una persona que trae su perro guía, nos cuesta entender que nuestra cultura está muy abajo, hay perros que los golpean, los van a tirar al basurero, por eso se han propagado mucho en las calles”, expresa el entrenador.

Por ello, desde hace 33 años Julio se dedica a adiestrar y conforme al paso de los años ha logrado integrar a más de 100 perros al Ejército Mexicano, así como a la Policía Federal y Estatal, a fin de que puedan auxiliar en los operativos para la localización de drogas, armas, explosivos, dinero en efectivo, celulares e incluso para el rescate de personas.

Para lograrlo, primero cada uno de los peludos alumnos deberá de aprender la obediencia básica: “Al perro se le enseña a sentarse, echarse, pararse, caminar al lado, que no agreda a las personas, que no agreda a los perros, que sepa comportarse, que nosotros tengamos la confianza de nuestro perro que en cualquier momento nos puede defender, nos puede salvar la vida”.

En Schutzhund —palabra en alemán que refiere al deporte relacionado con el perro para el trabajo— el entrenamiento es de seis horas y media de lunes a viernes, con un costo de 100 pesos por día. Aquí, la enseñanza está basada en cuatro cursos: obediencia básica, avanzado, guardia y protección.

“Nosotros trabajamos a un perro con 50% premio y 50% corrección, por medio de un collar de castigo y con la palabra ‘no’. Su premio es la caricia, la pelota, el halago”, explica Julio, de profesión ingeniero químico agrónomo.

Para el entrenamiento de cada uno de los ejemplares también se utiliza algo conocido como “sicología canina”, refiere, debido a que en su mayoría llegan agresivos a la unidad.

“Al perro lo que más le cuesta al principio es comportarse porque vienen de un ambiente diferente, llegan aquí y quieren pelear o morder, pero se van socializando, todos los perros llegan muy miedosos, pero tenemos que sacarlos de ese estado”.

Actualmente, la academia tiene a 20 perros en el grupo, la edad apropiada para este tipo de instrucción es desde los cinco meses de edad, detalla el entrenador, quien aprendió a través de capacitaciones en el Ejército Mexicano y la Policía.

“Para mí es una satisfacción demostrar que aquí en México le echamos ganas. Le digo a la ciudadanía que cuidemos de los perros, ellos son útiles, ahorita que está la delincuencia teniendo un buen perro y educado evitamos un poco ese nivel porque nos ayuda mucho, tanto en la casa como en la calle”, reitera.

Aunque Julio reconoce que no es una actividad sencilla, señala que lo primordial es la pasión por ellos y el fomentar su cuidado. “Es la paciencia y el amor que le tengo a ellos, tengo 56 años, pero me gusta y trato de enseñar al personal para que el día de mañana dejen una raíz”, afirma.
TÓPICOS: PERROS POLICÍAS
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