Descubierta una nueva especie de araña con cola de hace 100 millones de años

Descubierta una nueva especie de araña con cola de hace 100 millones de años

Descubierta una nueva especie de araña con cola de hace 100 millones de años

Descubierta una nueva especie de araña con cola de hace 100 millones de años
Descubierta una nueva especie de araña con cola de hace 100 millones de años
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(Tomada de la Red)
Una nueva especie de araña ha fascinado a los especialistas. Y no es para menos. Tiene cien millones de años, y ha llegado casi intacta a nosotros gracias a la resina que la atrapó en una trampa mortal que se convirtió en ámbar con el tiempo.

Algunas de sus características la acercan a las arañas modernas: órganos productores de seda en su parte posterior, ocho patas, pedipalpos, colmillos… Pero otras la alejan, sobre todo su larga cola o flagelo, que le da un aspecto de pesadilla similar al de los uropigios, un orden de arácnidos con aspecto de escorpiones que habita en regiones tropicales y subtropicales.

La extraña criatura vivió hace cien millones de años, a mediados del Cretácico, y procede del norte de Birmania. Su hallazgo ha sido publicado en la revista Nature Ecology & Evolution por un equipo internacional de científicos liderado por Paul Selden, del Instituto de Paleontología perteneciente al Departamento de Geología de la Universidad de Kansas.

Un eslabón en la cadena evolutiva


Su llamativa apariencia y sus peculiares rasgos hacen pensar a sus descubridores que se trata de un paso intermedio en la evolución de los arácnidos, una transición entre las especies con cola que vivieron a lo largo del Devónico y el Pérmico (hace entre 400 y 250 millones de años) y las que dieron origen a las arañas actuales.

Los cuatros ejemplares conservados en ámbar que se han descubierto han recibido el nombre de Chimerarachne yingi en referencia a la quimera, un monstruo de la mitología clásica que tenía cabeza de león, vientre de cabra y cola de dragón.

Es una forma de resaltar el carácter de mezcla entre lo viejo y lo nuevo de estos animales. Pero no nos habrían dado mucho miedo, quizá ni los habríamos visto: su cuerpo medía solo 5,5 milímetros de largo: 2,5 de cuerpo, y 3 de cola, un apéndice que según sus descubridores habría tenido funciones de antena sensorial para explorar el entorno.

Anatomía mixta

Los científicos hacen conjeturas acerca de la vida de estos diminutos arácnidos. Para empezar, ¿cómo acabaron aprisionados en el ámbar? Paul Selden cree que se debe a que vivían en los troncos de los árboles o cerca.

“El ámbar es resina fosilizada, así que si una araña queda atrapada en ella es porque habita bajo la corteza o en el musgo que crece a los pies de los árboles”.

Chimerarachne yingi poseía órganos destinados a la producción de seda, pero no se sabe si construía telarañas. Según Selden, “tal vez la usaba para envolver los huevos que ponía, construir madrigueras, hacerse hamacas o dejar pistas para orientarse.

Estas arañas surgieron antes de que sus descendientes comenzaran a tejer telarañas para atrapar a los insectos. Las arañas empezaron a tender estas trampas aéreas cuando surgieron insectos voladores, no antes, fue una adaptación para cazar. Supongo que esta especie era carnívora y se alimentaba de insectos, pero no lo sé con certeza”.

El investigador de la Universidad de Kansas piensa que, dado lo remoto del hábitat de Chimerarachne yingi, podría haber descendientes suyos en la región birmana donde vivió, indica Muy Interesante.

"Sabemos mucho acerca de cómo era la actual Birmania en el Cretácico. La cubría un bosque tropical lluvioso en el que prosperaban numerosas especies de arácnidos similares a los actuales. En esa región sigue habiendo muchas zonas poco exploradas, y hablamos de un animal muy pequeño".

Quizá haya una arañita con cola esperándonos al pie de cualquier árbol birmano.
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