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NECROPSIA URBANA
La Constitución

El maestro Gerardo Soto Gálvez, expone que de ordinario se ha entendido que la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1917 es la norma fundamental, establecida para regir jurídicamente al país, el Constituyente originario tuvo la más destructiva de sus limitantes en el elemento político. Veamos por qué: El Plan de San Luis, los Tratados de Ciudad Juárez, el Plan de Ayala, el Plan de la Empacadora y la Soberana Convención de Aguascalientes, se advierten los siguientes puntos: a) Los antecedentes del rompimiento de orden jurídico mexicano; b) El antecedente del nacimiento de la constitución de 1917 y c) La limitantes al Constituyente originario de la Carta Magna de 1917. Efectivamente, las limitantes al Constituyente originario a que me refiero se encuentran expresadas (en su prime fase) dentro de los puntos contenidos en cada uno de los planes que se han citado, que si bien son disposiciones seudonormativas, en atención a que fueron elaboradas rompiendo el orden jurídico establecido y además respaldadas por el uso de la violencia mediante las armas de fuego, no dejan duda de los lineamientos buscados al pretender cambiar el orden jurídico político del país. Así también, se estima que las segundas limitantes al Constituyente originario son meramente políticas, sin embargo, vinculantes e imperativas (Sufragio Efectivo, No Reelección; Reforma, Libertad, Justicia y Ley; Reforma, Libertad, Justicia), de ahí que nuestra Carta Magna se denomina Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

El elemento político fue la limitante más poderosa para el Constituyente originario. “…Cuando Carranza propuso su proyecto de Constitución, que, originalmente pretendió ser una reforma a la Constitución liberal de 1857, los diputados más progresistas repudiaron el texto… Para la mayoría parlamentaria, no expresaba los ideales por los que se había luchado… la visión carrancista era insuficiente en temas de suma importancia para los diputados revolucionarios, obreros, campesinos y militares que se habían solidarizado en cierta forma con villistas y zapatistas durante la Convención” (de Aguascalientes de 1914).

"Al conocer el proyecto carrancista sobre la libertad de trabajo, por una parte, y la propiedad territorial, por la otra, que había sido tomada de la Constitución de 1857, señalaron que las demandas obreras y campesinas no estaban siendo atendidas A raíz de esto, exigieron al Primer Jefe que se respetaran e incorporaran las disposiciones que luego serían conocidas como derechos o garantías sociales. Los constituyentes ortodoxos, juristas y maestros en derecho, creían inadecuada la incorporación de los derechos de los trabajadores en la ley suprema porque contraviene la técnica constitucional. Consideraban inoportuno que la Carta Magna hablara de la duración de la jornada laboral, salario mínimo y del trabajo de las mujeres, pues según ellos todo eso era legislación secundaria. Por su parte, a los legisladores provenientes de las luchas obreras y campesinas no les importó dicho argumento y estaban empeñados en ver sus demandas inscritas en la ley suprema...” Así es como nació nuestra actual Constitución política, es decir, una mera confluencia de ideologías y luchas aisladas que se unieron cuando diversas facciones derrocaron al Gobierno Federal establecido, sin ningún programa o proyecto de nación.

* El autor es presidente de la Comisión de Difusión del Instituto de Investigación Jurídica de la Universidad de la Californias Internacional.

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