COLUMNAS
DIÁLOGO EMPRESARIAL
El tiempo pasa tan rápido y ya estamos a punto de finalizar otro año más

A veces quisiera detener el tiempo, hacer los días más largos y los minutos más lentos para finalizar los pendientes diarios, pero lo pasado ya pasó.

Mucho que hacer en adelante, sin embargo seguido me frustra el no poder hacer más de lo que quiero, en ocasiones porque la misma gente que quieres ayudar pone trabas, y es que estamos viviendo en una sociedad tan devastada, cansada de mentiras, de promesas sin cumplir, de rateros bien vestidos que hasta de la misma sombra desconfiamos. No concebimos la idea que hay personas honestas, desinteresadas, que todos los días se levantan con ganas de seguir construyendo una sociedad limpia y transparente para sus seres queridos y su entorno, que quieren el bien común y tener un país con mejores oportunidades de vivir.

Existen muchísimas personas con un gran corazón dispuestas a brindar ayuda desinteresada. Me tocó ver la ardua tarea que emprendieron varias familias en Tecate ante el sismo ocurrido en México y ciudades aledañas, y mi gran agradecimiento y reconocimiento a esas personas que sin tener los recursos suficientes para ellos mismos aportaron de lo poco que tenían. De la misma manera a los hermanos Barajas, Letty, Martín y Rafael que estuvieron semanas recolectando y empacando víveres para los damnificados, muchísimas gracias por su tiempo, dinero y disponibilidad para ayudar al prójimo.

Otra de las cosas que me frustran, y debo confesar me pasa muy seguido, es trabajar con gente sin escrúpulos que solo busca su propia conveniencia y quiere su bien personal, ese tipo de personas que solo quieren alimentar su ego, que si hacen un favor se les tenga que agradecer de por vida, aunque no estoy de acuerdo con esa clase de gente, por mi posición de presidenta del organismo forman parte de mi círculo.

La mayoría, por no decir casi todas las personalidades que llegan a la cima, se sienten dioses, todopoderosos, creen que todo lo pueden, no se ponen a pensar que la vida es una rueda de la fortuna, que a veces estás arriba y otras abajo.

Como dice la canción, otro año que queda atrás, mil momentos que recordar, otro año y mil sueños más por hacerlos realidad, nuevas oportunidades, retos y proyectos profesionales y personales que enfrentar.

El mes de diciembre es como si hiciéramos borrón y cuenta nueva, algunos nos sentimos ilusionados de tener la oportunidad de volver a comenzar y otros frustrados por las cosas que no se pudieron realizar. Quiero dar las gracias a todas esas personas que han confiado en mí, que han aceptado estar a mi lado en los momentos y situaciones buenos y malos. Y sobre todo un enorme agradecimiento a los servidores públicos que dan todo por su país.

Melancólica, tal vez por lo pasado o porque tengo un año más de vida.

* La autora es presidenta de la Cámara Nacional de Comercio servicios y turismo de Tecate.

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