COLUMNAS
POSTIGO
Frente amplio estafador

Previo a que Efraín González Morfín proclamara la constitución del partido Acción Nacional (1937), el reconocido fundador del PAN y allegados hubieron de aprovisionar sus expectativas excavando, removiendo, sacando y separando referentes organizativos e ideológicos ya experimentados por diversos movimientos oscurantistas cuya característica común consistió en obedecer al clero fascista y, por añadidura, confabulados con grupos económicos poderosos de forma que la derecha panista se constituyó apartándose, por un lado, del extremismo político inquisidor hasta entonces conocido y, por otro, enterrando el humor beato de las tendencias doctrinarias aferradas a salvar a México de “endiablados herejes”, sobre todo, después del fracaso y desastre sufrido durante la llamada guerra cristera.

La otra circunstancia que azuzó el acuerpamiento y conformación de la “moderna” derecha panista se vincula con las acciones nacionalizadoras, expropiadoras y de participación popular emprendidas por el gobierno del general Lázaro Cárdenas las que, para los promotores de Acción Nacional, encarnaban un monstruoso “comunismo” importado de Rusia, pues ninguna otra cosa significaba la expropiación petrolera, la escuela socialista, el reparto agrario, la nacionalización eléctrica, ferroviaria, bancaria, minera, etcétera. Una vía cardenista justiciera que para González Morfín y testaferros resultaba imperdonable y atentatoria a las “buenas conciencias” de un pueblo que como buen amante de la “paz y tranquilidad” exponía (de parte del Presidente michoacano ) a estériles confrontaciones con capitalistas norteamericanos, latifundistas mexicanos o propietarios de escuelas confesionales y privadas, entre otros.

Precisamente aquellos antecedentes marcaron la razón de un panismo que por más bravucón que simule ser no debe, puede ni quiere renegar de un pasado y presente conservador en sus creencias e intereses alineados al espíritu político clerical y a las ganancias materiales de la gran burguesía porque, en definición de Marx, la historia comprende dos momentos: uno como drama y otro como tragedia que en el caso del PAN aquel (el drama) reposa en el laberíntico soporte doctrinario y de acción que lo antecedió y, por este (la tragedia) a resultas de una conducta colaboracionista, corrupta y distanciada de principios éticos sobre los que supuestamente reposan ideales que en aras de continuar usurpando beneficios para sí, se han escurrido hasta enroscarse con los sobrantes del PRD “revolucionario” tan ávidos de compartir con los conservadores del “bien común” las migajas arrojadas por la mafia del poder.

Por eso, en esta coyuntura electoral por la presidencia de la República –con ensayos ya realizados en ciertos municipios y estados– la derecha panista en amasijo con la falsa izquierda perredista urdió el Frente Amplio Opositor para, vergonzantes y serviles, acatar la misionera encomienda de hacerle el trabajo sucio al PRI-gobierno en menoscabo de Andrés Manuel López Obrador. Ello sin menospreciar la cargada de “morenistas” prestos para embestir y vender al estilo de los “cenadores” Blázquez, los gobernadores Arturos Núñez, Gabinos Cue y lista interminable de chaqueteros.

Cierto, la frente de azules y amarillos es, aparte de amplia, alargada para almacenar traiciones y cinismos a granel…

* El autor es diplomado en Periodismo por la UABC.

Los comentarios a las notas son responsabilidad de los usuarios. Ayúdenos a que sus contenidos sean adecuados. Participe responsablemente y denuncie los comentarios inapropiados. Los comentarios que sean denunciados por los usuarios se eliminarán de forma automática. Revise por favor las reglas completas que regulan los comentarios de los usuarios.