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"Por el derecho a la libertad de expresión"

Estamos en una etapa de inseguridad total internacional, de concretarse las acciones militares que Donald Trump ha estado instrumentando por las amenazas recibidas de Corea del Norte. Kim Jong-un, líder de este país, ha dicho, en el foro internacional, que tiene la capacidad de desarrollar una ataque con misiles balísticos intercontinentales contra los Estados Unidos. La guerra de palabras ha estado siendo aderezada con muestras del poderío y alcance de los misiles que poseen. Por consiguiente, nadie en el mundo entero debe considerarse a salvo.

Corea del Norte sabe que los países aledaños al suyo no van a formarse en su bando. Desde siempre las hostilidades contra Corea del Sur han estado presentes. La división territorial de estos dos países fragmentó familias enteras, que ahora tienen miembros en los dos lados. Sin embargo, es en el Norte donde las condiciones sociales son difíciles debido a la política dictatorial que Kim Jong-un ha impuesto, y a la docilidad con que los norcoreanos responden. China ha sido aliada de Corea del Norte desde los años 50, cuando se escenificó la guerra entre las Coreas. Sin embargo, una encuesta realizada por la BBC en 2014, evidencia que el 46% de los chinos considera una mala influencia a los norcoreanos, mientras que el 26% la creen positiva. Por el contrario, Estados Unidos tiene aliados añejos que no dudarán en integrarse a un ataque simultáneo en cualquier momento.

La situación de guerra inminente se agrava por las actitudes de Trump y Kim Jong-un, quienes se han mostrado muy poco razonables y han adoptado una actitud obstinada hacia la respuesta con misiles. El norcoreano está envalentonado y no le importa poner en riesgo a su nación, aun a sabiendas de que lleva las de perder. La experiencia que ha acumulado en la construcción de cohetes teledirigidos es ínfima, comparada con la de los Estados Unidos. No obstante, sí tiene una capacidad reconocida internacionalmente de poseer misiles que podrían afectar, no solamente Guam, sino la costa Oeste de EU y por supuesto México.

Los países que han sufrido la tragedia de las guerras y conocen sus efectos, ya comenzaron a prepararse. Aunque no es inminente la guerra, saben que la prevención es importante. Ya envalentonados EU y Corea del Norte pueden perder el control y atacar en cualquier momento. México, y especialmente Baja California, están en un alto riesgo de verse dañados directamente por lo efectos de una bomba dirigida a San Diego. Esta agresión nos postraría de lleno en una guerra devastadora y nos obligaría a participar. ¿Estamos preparados para ello? ¿Tenemos la capacidad militar para defendernos? ¿Hay ya un plan estratégico de protección y defensa del territorio nacional? ¿Con qué recursos cuenta el Estado para enfrentar una etapa de violencia, desabasto y muerte? ¿Deberíamos estar preocupados? No creo que nada de esto haya sido ya analizado formalmente. Vale.

* El autor es licenciado en Economía con Maestría en Asuntos

Internacionales por la UABC.

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