COLUMNAS
TECLEADO
Actúan por presiones externas

Las presiones de organismos nacionales e internacionales hacen que la Procuraduría de Justicia de Baja California actúe de forma inmediata para la resolución de un crimen. Un caso en Tijuana, el de la doctora Alma Angélica Ciani González, quien fue asesinada frente a sus hijos y madre. Su hermano, Odín Ciani, reportero y productor de la cadena ESPN, subió a las redes sociales su exigencia para que el presidente Enrique Peña Nieto, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, y el gobernador Francisco Arturo Vega de Lamadrid movieran sus hilos para detener al culpable.

El homicidio de la doctora fue el 3 de julio, al asesino lo detienen el 14 de julio. Al parecer, por las declaraciones del subprocurador de Investigaciones Especiales, José María González, el homicidio había sido una confusión, toda vez que el criminal iba a matar a otra persona.

Las presiones en medios nacionales e internacionales, así como la presión del Gobierno Federal, porque de seguro hubo comunicación del secretario de Gobernación con el gobernador de Baja California, entonces la presión pasó a la procuradora Perla del Socorro Ibarra Leyva y esta la pasa al subprocurador González, que a su vez la hace llegar a los agentes ministeriales y en diez días es detenido el autor material. ¿Pero quién mandó matar? No lo sabemos aún. Mientras, los asesinatos aumentan día a día.

La famosa Cruzada contra la Delincuencia que echó andar Francisco Vega no ha dado los resultados que la gente quiere. Siguen los robos, robos con violencia, robos de automóviles, asesinatos, como el ocurrido en Mexicali esta semana del empresario Gustavo Caballero Camou, afuera de su casa, salió a recoger el periódico y ahí fue asesinado. ¿Y?

No podría decir que ha sido un fracaso esa Cruzada, pero está a un pelito de que así sea. Los empresarios han pedido que regrese el Ejército a las calles; el diputado federal Exaltación González declaró que la Policía Federal, o sea los inútiles gendarmes a los que hemos visto, ni tampoco los vimos actuar en Tijuana en los años del 2009 al 2011, se la pasaban en los hoteles, fue el ejército el que actuó.

Es curioso, cuando las autoridades estatales hablan de logros al detener a uno o dos narcomenudistas, muchos de ellos logran su libertad por no haberlos detenido en flagrancia. Lo mismo pasa con rateros y criminales que son detenidos con armas de fuego, pero salen libres. También te dicen los nombres de pandillas que existen en cada colonia, pero no hacen nada, los vecinos te dicen que han denunciado a un ratero del barrio y lo detienen, pero después lo vuelven a ver en la calle. ¿De qué sirvió la denuncia?

Abogar por la prevención, sí, estoy de acuerdo, pero se pide que los ciudadanos participen. ¿Cómo? ¿Creando grupos de autodefensa? Deben participar todas las instancias de gobierno. Pongo un ejemplo, la Secretaría de Desarrollo Social, auxiliada por todas las universidades, públicas y privadas, necesita hacer un mapa de cada una de las colonias, fraccionamientos y poblados para conocer cuánta gente vive, de qué vive o trabaja, cuántos niños y jóvenes hay y qué hacen en sus tiempos libres, si hay drogadicción, vagancia, robos, violaciones, etc. Una vez que tenga este mapa, buscar ayuda, de nuevo, en las universidades, para diseñar un programa de prevención. Mientras, la Cruzada contra la Delincuencia ha quedado en una buena intención. Porque sólo con presiones externas trabajan bien.

* El autor es periodista independiente.

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