COLUMNAS
LA VOZ DEL PAPA
¿Santidad en el matrimonio?

1) Para saber

El pasado día 12 de julio la Iglesia celebró la fiesta de dos santos canonizados recientemente. Lo que hace especial esta fiesta es que fueron, por una parte, los esposos de un matrimonio y, por otra, que fue el primer matrimonio en ser canonizados en una misma ceremonia en la historia de la Iglesia. Se trata de San Luis Martin y Santa Celia Guérin, padres de Santa Teresita del Niño Jesús.

El Papa Francisco afirmaba que a veces “pensamos que es algo difícil, ser santos. Que es más fácil ser delincuente que santo. ¡No! Ser santo se puede porque nos ayuda el Señor. Es Él quien nos ayuda”. Y explicó que para ser santos "no es necesario estar rezando todo el día", y aseguró que lo que hay que hacer es "cumplir con nuestro deber con el corazón abierto a Dios". Por supuesto es bueno, y muy bueno, rezar. Pero no podemos olvidar que nuestros deberes y obligaciones también pueden, y deben, convertirse en oración.

2) Para pensar

El Papa Francisco canonizó al matrimonio de Luis y Celia en 2015. En esa ocasión recordó que “los santos esposos vivieron el servicio cristiano en la familia, construyendo cada día un ambiente lleno de fe y de amor; y en este clima brotaron las vocaciones de las hijas, entre ellas Santa Teresa del Niño Jesús”.

Llevaron una vida matrimonial ejemplar, aunque no estuvo exenta de dificultades. Tuvieron que enfrentar una crisis económica, lo que les hizo dejar su hogar y trasladarse a la población de Lisieux. Tuvieron nueve hijos, pero cuatro de ellos murieron prematuramente. Supieron llevar los sufrimientos con paciencia y espíritu cristiano sin perder la esperanza. Les ayudó mucho asistir a la santa Misa todos los días, y hacer su oración personal también diaria. Recibían el sacramento de la confesión con frecuencia y participaban en la vida parroquial.

Entre las cinco hijas que sobrevivieron estaba Santa Teresita, la futura santa patrona de las misiones, que es una fuente preciosa para comprender la santidad de sus padres: nos relata cómo sus padres las educaban para ser buenas cristianas y ciudadanas honradas.

Mientras que Luis Martín trabajaba como relojero, Celia tenía un taller de bordado. Junto con sus cinco hijas, emplearon tiempo y dinero en ayudar a quienes tenían necesidad.

Ambos esposos no hicieron cosas extraordinarias ni raras, lucharon por hacer la voluntad de Dios en su vocación al matrimonio y por estar muy unidos al Señor para amarlo en todo lo que hacían.

Pensemos si sabemos encontrar a Dios en medio de nuestras ocupaciones.

3) Para vivir

El Papa se planteó: “alguno de vosotros podrá preguntarme: ‘Pero Padre, ¿se puede ser Santo en la vida de cada día?’. ‘Sí, se puede’. ‘¿Pero eso significa que tengo que rezar todo el día?’. ‘No. Eso significa que tú tienes que cumplir con tu deber todo el día: rezar, ir al trabajo, cuidar a los hijos… Y hacerlo todo con el corazón abierto a Dios. Con esa alegría de que ese trabajo, también en la enfermedad, el sufrimiento, la dificultad, esté abierto a Dios. Y así seremos santos”.

Y es posible porque no estamos solos. En todo momento nos asiste la mano de Dios, y también la intercesión de los santos que son un ejemplo de que la santidad es alcanzable.

*- El autor es sacerdote, Ingeniero en Computación por la UNAM y Doctor en Filosofía por la Universidad de Navarra.

Los comentarios a las notas son responsabilidad de los usuarios. Ayúdenos a que sus contenidos sean adecuados. Participe responsablemente y denuncie los comentarios inapropiados. Los comentarios que sean denunciados por los usuarios se eliminarán de forma automática. Revise por favor las reglas completas que regulan los comentarios de los usuarios.