COLUMNAS
SUEÑOS DE PLATA
Un hombre gruñón Dir. Hannes Holm

La selección sueca nominada al Óscar como mejor película extranjera en el 2016, basada en la novela de Fredrik Blackman, sufre de un exceso de sacarina (razón por la que fue considerada por la academia) y de lugares comunes, sin embargo como es de rigor en este tipo de cintas, incluye verdades universales que llegan al corazón del espectador generando la esperada lágrima.

Ove (Rolf Lassgard) es un viejo amargado, atado a una estricta rutina, que consiste en realizar rondas, verificando que se respeten las “reglas” dentro de su pequeño vecindario (mismas que a ninguno de sus vecinos les interesan), y visitar diariamente la tumba de su esposa, con la promesa de que pronto se reunirá con ella.

Al ser despedido (por su “avanzada” edad), después de 43años de trabajo, y sin nada más por hacer, Ove decide poner fin a su vida. Sin embargo, su primer intento de suicidio (de varios) es interrumpido por la llegada de nuevos vecinos, que manejando, ineptamente, su remolque de mudanzas, golpean el buzón de su casa. Este detalle, como muchos que resultan insoportables para Ove, lo lleva a interrumpir su suicidio en proceso para demostrarles enérgicamente a los recién llegados cómo conducir, estacionando el vehículo él mismo y aprovechando para insultarlos por su absoluta incapacidad para realizar algo tan sencillo.

Los nuevos vecinos, un sueco, su esposa iraní y sus dos hijas, resultan una molestia más para Ove. Reanudando su intento, su vida pasa, literalmente, frente a sus ojos, recordándole su infancia junto a su padre y uno de los primeros eventos que lo llevaron a convertirse en el hombre que es.

En estos recuerdos del pasado, Holm nos muestra, tanto a un Ove distinto y feliz, como a una micro historia de la vida suburbana sueca de mediados del siglo XX. Quizá la mejor parte de la cinta es justamente este retrato de Suecia como un país de gran bienestar nacional (a excepción de pequeñas batallas de igualdad social), donde las tragedias solo se desarrollan a un nivel muy personal.

La relación padre/hija, que se gesta, a regañadientes, entre Ove y su alegre vecina iraní, Parvaneh (Bahar Pars), comienza a suavizar su corazón, y su visión con respecto a la vida comienza a cambiar lentamente.

La cinta de Holm, a pesar de seguir el formato de transformación personal ya tan trillado, logra un equilibrio tragicómico, donde los dos Oves, el joven (del pasado) y el viejo (del presente), son prácticamente dos personas distintas, ilustrando así, la forma en que un cúmulo de eventos trágicos pueden impactar radicalmente la personalidad de un individuo.

Durante la gradual recuperación de su alegría de vivir, Ove recapacita acerca de sus errores e intolerancia y recupera la capacidad de dar y recibir cariño gracias a un saludable círculo social.

Su reveladora reflexión, “Admitir que te equivocas es difícil, sobre todo cuando siempre te equivocas”, resulta, finalmente, de vital importancia.

El autor es editor y escritor en Sadhaka Studio.

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