COLUMNAS
TERMÓMETRO MENTAL
La ¿vida? en la red

Si bien hay por allí escondidos algunos ensayos sobre el concepto de persona virtual, tengo la impresión de que no estamos suficientemente atentos a qué extremo estamos involucrados, fusionados psíquicamente, con esa persona construida por la imagen y texto que muestras de ti en la red, sobre todo en las redes sociales. En un par de generaciones estará la mayoría de la población atrapada en una imagen de sí mismo totalmente artificial. Anticipo para entonces un universo de identidades conscientemente falsas con las que la mayoría interactuará en la red mediante hologramas y robótica ergonómica. La construcción de esta persona virtual está cursando con el obstáculo del hackeo masivo, ese escrutinio sobre nuestra conducta en la red que rompe la privacidad o cuestiona procesos sociales como las elecciones. Mito o realidad pero cuando el río suena, algo trae. Las evidencias de hackeos en los procesos más privados cuestiona hasta qué grado estamos inevitablemente expuestos en la red. Esta vigilancia masiva lleva a la represión política y a la influencia de cómo pensamos mediante la manipulación de la información, ni qué decir del fenómeno de las “fake news” o ese nuevo concepto de la posverdad. El yo, en el sentido freudiano y en el sentido del aceptado universalmente como concepto de estructura fundamental de la persona, este yo, está muy determinado por nuestra experiencia en la red, es la primer generación en la historia de la humanidad en donde la mayoría de los cerebros humanos está evolucionando bajo la influencia del fenómeno de la red, el estudio de las formas y riesgos que va generando es área de interés de la psiquiatría. Desde el psicoanálisis se puede afirmar que la humanidad entra cada vez más en el mundo de la fantasía virtual, no me refiero a la que siempre ha existido en la literatura y las leyendas, sino a la fantasía diseñada que determina conductas, de consumo por ejemplo, o de criterio político e ideológico. En el consultorio vemos más y más problemas mentales graves asociados a esa fusión de la persona con su vida virtual en la interacción con la pantalla. En tres novelas se encuentra una lectura del mundo actual en una ominosa y metafórica premonición de lo que sucedería un siglo después, me refiero a Un mundo feliz de Aldous Huxley, a Fahrenheit 451 de Ray Bradbury y sobre todo a 1984 de George Orwell. Estamos cambiando de ser, en el sentido de lo que hemos sido a lo largo de la historia de la humanidad, una metamorfosis mental y conductual que nos puede llevar a una evolución o a la extinción, pero ya nada es igual.

* El autor es siquiatra y ejerce en Tijuana.

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